CARMEN Rivero2018-09-04T02:47:37+00:00

Project Description

“…la fotografía es testimonio, pero no sólo de la realidad, sino también de la fantasía, de la imaginación, del inconsciente, de los sueños, de los delirios de la poesía.”

Foto: Cortesía de la artista.

DECLARACIÓN DE ARTISTA. La fotografía es para mí un intento imposible de cartografiar la geografía de lo humano, una encarnizada tentativa de entenderlo, desde lo más noble hasta lo más abyecto. Entender, por supuesto, no significa justificar: significa exactamente lo opuesto. Un tema artístico fértil para un fotógrafo no es más que un gesto de pensamiento especialmente susceptible de convertirse, para él y posiblemente para ningún otro artista, en inicio de una cadena de gestos que constituyen la actividad artística; es, reanudando con otra metáfora, un contenido que para él resulta fácil deshelar, destruir, por el que puede mejor que por otros hundirse en el agua viva de su experiencia. La vida individual cobra sentido cuando se la narramos a alguien. Dice Cesare Pavese en uno de sus diarios: “Prueba inequívoca de amor es contarle la infancia a alguien”. A veces la frontera entre lo soñado y lo vivido es ínfima, y entre la vida y la fotografía tiene escasa importancia. En uno de mis diarios escribí: “Si la fotografía y la vida fueran lo mismo, una de las dos estaría de más”. Sin ser lo mismo, se alimentan, se aman, se odian, se reflejan o una evade a la otra. En la fotografía, la vida se organiza mejor, porque tiene un sentido Para mí, la fotografía es testimonio, pero no sólo de la realidad, sino también de la fantasía, de la imaginación, del inconsciente, de los sueños, de los delirios de la poesía. La fotografía es necesaria justamente porque revela el otro lado del espejo, aquella parte que no es abordable por la razón: las emociones, los sentimientos, las fantasías, los sueños, los deseos más ocultos o reprimidos. La supervivencia de las imágenes no se refiere a la nostalgia, todo lo contrario, es el modo en el que la memoria se vincula con el deseo. El deseo siempre se dirige al futuro, se escapa y nos libera, pero está vinculado al presente y al pasado. Intento hacer fotos de la forma más precisa de modo que cada imagen defina, sin exageración, el sentimiento que describe. ¿Quién soy más allá del lenguaje con que me cuento? ¿Quién soy? Quizás en la gramática de la intimidad resida el secreto, mi secreto. Un secreto que no consigo del todo desentrañar. No se trata pues, tanto, de pudor sino de respeto.

CARMEN Rivero

(1967 –     )

BIOGRAFÍA. Formada en Económicas y Teología, Carmen Rivero inició su trabajo fotográfico confeccionando dossieres de artistas plásticas en Cuba. Ha sido jurado por SIGNIS en varios festivales de cine en el país. Su formación la completó asistiendo a diferentes cursos y talleres con Ricky Dávila, David Jiménez, Joan Fontcuberta, Oscar Molina y Eduardo Momeñe. Es cofundadora de El Trapiche desde el año 2011, iniciativa que idea, gestiona y produce proyectos para el desarrollo y la difusión de la fotografía contemporánea. También, cofundó y coordina, junto a otros fotógrafos, SUMA un Día de Fotografía; proyecto colaborativo en torno a la difusión de la fotografía en Granada.

Carmen Rivero trabajó en la producción de Ágora Fotolab 2016, I Jornadas Internacionales de la Imagen Fotográfica. Actualmente es fundadora y coordinadora de comunicación y docente en Deriva Escuela de fotografía dedicada al estudio y el aprendizaje de la imagen, como un modo de expresión que permita conocer, descubrir y contar el mundo. En 2016 publicó su primer fotolibro Pérdida de lo absoluto. (Finalista en el Book Dummy Award 2015 de La Fábrica en PhotoEspaña 2015). En 2017 publicó ¿Hacia dónde se retira la montaña? donde Sonámbulo Ediciones dio cuerpo al entrecruzamiento de Carmen Rivero con los poetas Soleida Ríos, Antonio Armenteros, Omar Pérez, Liudmila Quincoses, Jamila Medina Ríos, Legna Rodríguez Iglesias y Katherine Bisquet.

DECLARACIÓN DE PROYECTO. «Voy hacia la periferia para reencontrar mi centro». (Jean-Luc Godard). Pérdida de lo absoluto es una metáfora que puede entenderse como el desdibujo de las cosas preestablecidas, el desdoblamiento de aquellos referentes, construcciones, emociones y vivencias que se perciben como predeterminados e inamovibles. La etimología de la palabra metáfora, proviene del griego y nos ilumina con su significado: traslado, desplazamiento… Este peregrinar deviene, también, por momentos, imperativa reconversión. Hecha como el papel para volar, quedo en ella -en esa reconversión- escrita para que ni el tiempo ni la desmemoria me consuman.

Foto: Cortesía de la artista.

CARMEN Rivero

(1967 –     )

BIOGRAFÍA. Formada en Económicas y Teología, Carmen Rivero inició su trabajo fotográfico confeccionando dossieres de artistas plásticas en Cuba. Ha sido jurado por SIGNIS en varios festivales de cine en el país. Su formación la completó asistiendo a diferentes cursos y talleres con Ricky Dávila, David Jiménez, Joan Fontcuberta, Oscar Molina y Eduardo Momeñe. Es cofundadora de El Trapiche desde el año 2011, iniciativa que idea, gestiona y produce proyectos para el desarrollo y la difusión de la fotografía contemporánea. También, cofundó y coordina, junto a otros fotógrafos, SUMA un Día de Fotografía; proyecto colaborativo en torno a la difusión de la fotografía en Granada.

Carmen Rivero trabajó en la producción de Ágora Fotolab 2016, I Jornadas Internacionales de la Imagen Fotográfica. Actualmente es fundadora y coordinadora de comunicación y docente en Deriva Escuela de fotografía dedicada al estudio y el aprendizaje de la imagen, como un modo de expresión que permita conocer, descubrir y contar el mundo. En 2016 publicó su primer fotolibro Pérdida de lo absoluto. (Finalista en el Book Dummy Award 2015 de La Fábrica en PhotoEspaña 2015). En 2017 publicó ¿Hacia dónde se retira la montaña? donde Sonámbulo Ediciones dio cuerpo al entrecruzamiento de Carmen Rivero con los poetas Soleida Ríos, Antonio Armenteros, Omar Pérez, Liudmila Quincoses, Jamila Medina Ríos, Legna Rodríguez Iglesias y Katherine Bisquet.

“…la fotografía es testimonio, pero no sólo de la realidad, sino también de la fantasía, de la imaginación, del inconsciente, de los sueños, de los delirios de la poesía.”

DECLARACIÓN DE ARTISTA. La fotografía es para mí un intento imposible de cartografiar la geografía de lo humano, una encarnizada tentativa de entenderlo, desde lo más noble hasta lo más abyecto. Entender, por supuesto, no significa justificar: significa exactamente lo opuesto. Un tema artístico fértil para un fotógrafo no es más que un gesto de pensamiento especialmente susceptible de convertirse, para él y posiblemente para ningún otro artista, en inicio de una cadena de gestos que constituyen la actividad artística; es, reanudando con otra metáfora, un contenido que para él resulta fácil deshelar, destruir, por el que puede mejor que por otros hundirse en el agua viva de su experiencia. La vida individual cobra sentido cuando se la narramos a alguien. Dice Cesare Pavese en uno de sus diarios: “Prueba inequívoca de amor es contarle la infancia a alguien”. A veces la frontera entre lo soñado y lo vivido es ínfima, y entre la vida y la fotografía tiene escasa importancia. En uno de mis diarios escribí: “Si la fotografía y la vida fueran lo mismo, una de las dos estaría de más”. Sin ser lo mismo, se alimentan, se aman, se odian, se reflejan o una evade a la otra. En la fotografía, la vida se organiza mejor, porque tiene un sentido Para mí, la fotografía es testimonio, pero no sólo de la realidad, sino también de la fantasía, de la imaginación, del inconsciente, de los sueños, de los delirios de la poesía. La fotografía es necesaria justamente porque revela el otro lado del espejo, aquella parte que no es abordable por la razón: las emociones, los sentimientos, las fantasías, los sueños, los deseos más ocultos o reprimidos. La supervivencia de las imágenes no se refiere a la nostalgia, todo lo contrario, es el modo en el que la memoria se vincula con el deseo. El deseo siempre se dirige al futuro, se escapa y nos libera, pero está vinculado al presente y al pasado. Intento hacer fotos de la forma más precisa de modo que cada imagen defina, sin exageración, el sentimiento que describe. ¿Quién soy más allá del lenguaje con que me cuento? ¿Quién soy? Quizás en la gramática de la intimidad resida el secreto, mi secreto. Un secreto que no consigo del todo desentrañar. No se trata pues, tanto, de pudor sino de respeto.

DECLARACIÓN DE PROYECTO. «Voy hacia la periferia para reencontrar mi centro». (Jean-Luc Godard). Pérdida de lo absoluto es una metáfora que puede entenderse como el desdibujo de las cosas preestablecidas, el desdoblamiento de aquellos referentes, construcciones, emociones y vivencias que se perciben como predeterminados e inamovibles. La etimología de la palabra metáfora, proviene del griego y nos ilumina con su significado: traslado, desplazamiento… Este peregrinar deviene, también, por momentos, imperativa reconversión. Hecha como el papel para volar, quedo en ella -en esa reconversión- escrita para que ni el tiempo ni la desmemoria me consuman.

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