MUJERES FOTÓGRAFAS: «ELLAS NO HACEN UN ARTE FEMENINO»

Lianet Hernández / La Habana, 2015.

Una de las invitadas al Coloquio Internacional Mujeres y Trabajo en la historia y la cultura de América Latina y el Caribe es la investigadora cubana Aldeide Delgado, quien confiesa a La Ventana que hace aproximadamente dos años comenzó a interesarse por la presencia de las mujeres en la fotografía como sujeto creador y no como objeto de representación. Se encontraba entonces en su tercer año en la carrera de Historia del Arte y se propuso desde esa fecha la elaboración de un Catálogo de fotógrafas cubanas, algo que luego se concretó en su tesis de licenciatura.

Encarnación Iróstegui, la primera fotógrafa cubana, quien aparece registrada como tal en la historia en 1853 constituye en punto de partida para Aldeide. A partir de esa fecha consiguió elaborar el proyecto en varias etapas resultantes de una intensa revisión bibliográfica y sistematización de datos. Respecto a eso, la autora señala que “la principal diferencia con el contexto actual se evidencia en los diferentes cambios sociales acaecidos con respecto a la participación de las mujeres y también las concepciones existentes alrededor de la fotografía como medio de expresión”.

La fotografía es una de las manifestaciones artísticas que, al menos dentro del arte cubano, se ha visto un tanto preterida, a pesar de haber contado con importantes trabajos de investigación. Precisamente por eso Aldeide destaca que una investigación como la suya “contribuye al autoconocimiento y la autoestima de las mujeres como fotógrafas, a la vez que sienta las bases para el desarrollo de una historiografía donde las creadoras encuentren la visibilidad que se les ha negado. De este modo, revelar la participación de las mujeres en la fotografía representa un acto de suma importancia porque permite brindarles merecido tributo a aquellas mujeres que, sobreponiéndose a los prejuicios de su sociedad, se dispusieron  a ejercer una profesión o a mirarse a sí mismas”.

Lianet Hernández: ¿Alguna de las mujeres que han marcado la fotografía te motivó de manera particular para iniciar tus investigaciones?

Aldeide Delgado: Me empezó a llamar la atención que algunas fuentes bibliográficas como la tesis de licenciatura en fotografía documental de Nahela Hechevarría detectaban un ascenso de las mujeres al panorama fotográfico cubano, a partir de los años noventa del siglo pasado. Figuras como Marta María Pérez, Cirenaica Moreira y María Eugenia Haya se presentaban como los nombres de féminas más conocidas al abordar la manifestación, pero me interesaba hallar los antecedentes de estas creadoras y revelar una tradición que proveyera de paradigmas/referentes a las fotógrafas contemporáneas, así como visibilizar sus creaciones.

LH: ¿Cuáles son las principales características que han marcaron este paso de las mujeres por la fotografía?

AD: Realizar una investigación que asuma como objeto de estudio a las mujeres implica reconocer los diferentes condicionamientos políticos, económicos y sociales que mediaron y median su participación en el proceso creativo, así como las características que desde la perspectiva histórica va asumiendo la manifestación. En este sentido, propongo dividir el Catálogo (plataforma investigativa) en dos secciones: Hacia una tradición de fotógrafas en Cuba –que abarca desde 1853 hasta 1986- y  Posicionamiento de las fotógrafas en el contexto artístico cubano –que comprende desde 1987 hasta la actualidad-.

Entre los rasgos principales que signaron el paso de las mujeres por la fotografía durante los años que entiende la primera sección se encuentran: el aprendizaje del oficio por relación familiar (de padre a hija, de hijo a madre o hermanas y por el esposo), el establecimiento de las mujeres como jefas de galerías al fallecer el esposo, de ahí las constantes nominaciones de Sra. de… o viuda de… como mecanismo para mantener la clientela o la confianza depositada en la labor masculina y la práctica del retrato –inicialmente al daguerrotipo- como máxima expresión del trabajo en estudio. Al respecto, es válido enunciar cómo para las damas de sociedad resultaba mucho más cómodo ser retratada por alguien de su mismo sexo; así evitaban sonrojarse ante la acción de acomodar las manos o arreglar los vestidos por parte del fotógrafo.

Entrada la República, las diferentes transformaciones que trajo consigo su implantación, posibilitaron el arribo a la Isla de fotógrafas viajeras como la estadounidense Harriet Chalmers Adams. Otras, como la alemana Lotte Grahn, asentaron estudios en La Habana y desarrollaron una sostenida labor fotorreporteril vinculada a importantes revistas como Social y El Fígaro. Por otro lado, el aumento tecnológico –aparición de las modernas cámaras Kodak- propició la incorporación de una gran nómina de aficionadas al Club Fotográfico de Cuba. Generalmente, estas mujeres eran esposas de otros miembros del Club que organizadas en una Sección Femenina desarrollaban concursos, fiestas y eventos asociados al arte del lente.

Sin lugar a dudas el triunfo de la Revolución en 1959 significó un cambio en todos los órdenes del país. La nueva política establecida provocó que muchas de estas mujeres pertenecientes a las clases media y alta de la sociedad abandonaran la nación o el oficio. Siendo así, en comparación con la década precedente, se asiste a una ruptura y emerge una hornada de fotógrafas que hallan en la prensa diaria su principal medio de expresión.

La segunda sección del Catálogo -comprendida de 1986 en adelante- evidencia la importancia que cobra la fotografía desde la perspectiva artística. El establecimiento del Premio de Fotografía Contemporánea, Latinoamericana y del Caribe por Casa de las Américas, el Premio Nacional de Fotografía José Tabío, por el Ministerio de Cultura y la creación de la Fototeca de Cuba constituyen el botón de muestra de un período pro-fotográfico donde se percibe el afán de autonomía por parte de las(os) creadoras(es), así como la gestación de una nueva sensibilidad.

LH: ¿Existe alguna distinción desde el punto de vista estético o en cuanto a temáticas?

AD: Uno de los elementos que siempre me gusta esclarecer es por qué la importancia de realizar un estudio sobre las mujeres, en mi caso, las mujeres fotógrafas. En este sentido, ello no se debe a que desarrollen un arte distinto, con una sensibilidad diferente como algunos podrían suponer y suponen. Ellas no hacen un arte femenino. Quien aprecie las imágenes que históricamente han tomado podrá apreciar que no se trata de un arte diferente al realizado por los artistas hombres, sino complementario y que aquí se ha traído a la luz, se ha visibilizado. Las fotógrafas trabajan la fotografía de estudio, lo documental, lo experimental y lo instalativo. Asimismo, recurren a la fotografía para la documentación de otros hechos artísticos como el performance. Experimentan con el lenguaje e indagan en diferentes tópicos como el desnudo, la ancianidad, los espacios primarios de convivencia, lo efímero, la identidad y la introspección del sujeto. Además – y en ello radica a mi juicio uno de los principales valores de estudiar la producción artística  realizada por mujeres-  es posible apreciar obras donde se acercan a zonas temáticas y estilísticas donde se problematizan las subjetividades y universos femeninos.

LH: ¿Entonces no se debe hablar ahora mismo de una fotografía feminista?

AD: En Cuba hay una fotografía realizada por mujeres donde se abordan y/o se exploran los conflictos femeninos. La característica fundamental del arte feminista es su función política y en este sentido, las mujeres artistas deben interesarse por la participación consciente y activa en la vida cultural, porque el arte sea un medio, un instrumento desde el cual incidir sobre la realidad social. El arte feminista ha sido definido como un sistema de valores, una forma de vida donde resulta primordial contar la historia de las mujeres como forma de resistencia a una hegemonía patriarcal. Incluso, en aquellas obras donde se constatan tópicos del discurso de género es difícil hallar en la autora un posicionamiento político, un compromiso con la ideología feminista. Muchas hasta temen ser nominadas como tal o analizar su obra desde esta perspectiva debido a los estereotipos que rodean este sistema de pensamiento.

LH: ¿Dónde crees que se sitúen los principales desafíos de los estudios sobre feminismo en la actualidad?

AD: Creo que uno de los principales desafíos radica en la necesidad de acercarnos a los textos y reflexionar sobre los planteamientos que en estos se exponen. Con frecuencia me disgusto al escuchar a alguien decir que no es feminista por… y enunciar una amplia gama de etiquetas y prejuicios sobre el feminismo y las mujeres feministas.  Entiendo que debemos ser críticos(as) con las fuentes, desprejuiciados(as) y tomar de cada fundamento teórico aquellos elementos que posibiliten un mayor desenvolvimiento justo en nuestra sociedad. Por otro lado considero que aún constituye para nosotros(as) un desafío el desarrollo y fortalecimiento de redes y/o asociaciones que nos conecten, más allá de la posibilidad que brinda la celebración de estos eventos.

LH: ¿Cuál es para ti la importancia de realizar eventos de este tipo en una institución como la Casa de las Américas?

AD: La Casa de las Américas es una institución de altísimo prestigio nacional e internacional por ello, la celebración en su espacio de este tipo de eventos significa tener la oportunidad de visibilizar y de otorgar reconocimiento a la historia de las mujeres en nuestro país y en el continente.

Aldeide Delgado, además, se especializa en los temas de género, racialidad y fotografía dentro de las artes visuales cubanas. Ahora mismo se encuentra trabajando en la concreción del Catálogo de fotógrafas cubanas y al mismo tiempo ha iniciado un estudio sobre la visualidad de las mujeres negras desde diferentes expresiones artístico-culturales.

Notas:
Este artículo fue publicado originalmente en el sitio La Ventana de la Casa de las Américas.
Cada artículo expresa exclusivamente las opiniones, declaraciones y acercamientos de sus autores y es responsabilidad de los mismos. Los artículos pueden ser reproducidos total o parcialmente citando la fuente y sus autores.
Imágenes destacadas en el artículo:
Cirenaica Moreira. Abajo estoy despierta. Serie Con el empeine al revés. 2003-2006. Fotografía digital. © Cirenaica Moreira. Cortesía de la artista.

Lianet Hernández / La Habana, 2015.

Una de las invitadas al Coloquio Internacional Mujeres y Trabajo en la historia y la cultura de América Latina y el Caribe es la investigadora cubana Aldeide Delgado, quien confiesa a La Ventana que hace aproximadamente dos años comenzó a interesarse por la presencia de las mujeres en la fotografía como sujeto creador y no como objeto de representación. Se encontraba entonces en su tercer año en la carrera de Historia del Arte y se propuso desde esa fecha la elaboración de un Catálogo de fotógrafas cubanas, algo que luego se concretó en su tesis de licenciatura.

Encarnación Iróstegui, la primera fotógrafa cubana, quien aparece registrada como tal en la historia en 1853 constituye en punto de partida para Aldeide. A partir de esa fecha consiguió elaborar el proyecto en varias etapas resultantes de una intensa revisión bibliográfica y sistematización de datos. Respecto a eso, la autora señala que “la principal diferencia con el contexto actual se evidencia en los diferentes cambios sociales acaecidos con respecto a la participación de las mujeres y también las concepciones existentes alrededor de la fotografía como medio de expresión”.

La fotografía es una de las manifestaciones artísticas que, al menos dentro del arte cubano, se ha visto un tanto preterida, a pesar de haber contado con importantes trabajos de investigación. Precisamente por eso Aldeide destaca que una investigación como la suya “contribuye al autoconocimiento y la autoestima de las mujeres como fotógrafas, a la vez que sienta las bases para el desarrollo de una historiografía donde las creadoras encuentren la visibilidad que se les ha negado. De este modo, revelar la participación de las mujeres en la fotografía representa un acto de suma importancia porque permite brindarles merecido tributo a aquellas mujeres que, sobreponiéndose a los prejuicios de su sociedad, se dispusieron  a ejercer una profesión o a mirarse a sí mismas”.

Lianet Hernández: ¿Alguna de las mujeres que han marcado la fotografía te motivó de manera particular para iniciar tus investigaciones?

Aldeide Delgado: Me empezó a llamar la atención que algunas fuentes bibliográficas como la tesis de licenciatura en fotografía documental de Nahela Hechevarría detectaban un ascenso de las mujeres al panorama fotográfico cubano, a partir de los años noventa del siglo pasado. Figuras como Marta María Pérez, Cirenaica Moreira y María Eugenia Haya se presentaban como los nombres de féminas más conocidas al abordar la manifestación, pero me interesaba hallar los antecedentes de estas creadoras y revelar una tradición que proveyera de paradigmas/referentes a las fotógrafas contemporáneas, así como visibilizar sus creaciones.

LH: ¿Cuáles son las principales características que han marcaron este paso de las mujeres por la fotografía?

AD: Realizar una investigación que asuma como objeto de estudio a las mujeres implica reconocer los diferentes condicionamientos políticos, económicos y sociales que mediaron y median su participación en el proceso creativo, así como las características que desde la perspectiva histórica va asumiendo la manifestación. En este sentido, propongo dividir el Catálogo (plataforma investigativa) en dos secciones: Hacia una tradición de fotógrafas en Cuba –que abarca desde 1853 hasta 1986- y  Posicionamiento de las fotógrafas en el contexto artístico cubano –que comprende desde 1987 hasta la actualidad-.

Entre los rasgos principales que signaron el paso de las mujeres por la fotografía durante los años que entiende la primera sección se encuentran: el aprendizaje del oficio por relación familiar (de padre a hija, de hijo a madre o hermanas y por el esposo), el establecimiento de las mujeres como jefas de galerías al fallecer el esposo, de ahí las constantes nominaciones de Sra. de… o viuda de… como mecanismo para mantener la clientela o la confianza depositada en la labor masculina y la práctica del retrato –inicialmente al daguerrotipo- como máxima expresión del trabajo en estudio. Al respecto, es válido enunciar cómo para las damas de sociedad resultaba mucho más cómodo ser retratada por alguien de su mismo sexo; así evitaban sonrojarse ante la acción de acomodar las manos o arreglar los vestidos por parte del fotógrafo.

Entrada la República, las diferentes transformaciones que trajo consigo su implantación, posibilitaron el arribo a la Isla de fotógrafas viajeras como la estadounidense Harriet Chalmers Adams. Otras, como la alemana Lotte Grahn, asentaron estudios en La Habana y desarrollaron una sostenida labor fotorreporteril vinculada a importantes revistas como Social y El Fígaro. Por otro lado, el aumento tecnológico –aparición de las modernas cámaras Kodak- propició la incorporación de una gran nómina de aficionadas al Club Fotográfico de Cuba. Generalmente, estas mujeres eran esposas de otros miembros del Club que organizadas en una Sección Femenina desarrollaban concursos, fiestas y eventos asociados al arte del lente.

Sin lugar a dudas el triunfo de la Revolución en 1959 significó un cambio en todos los órdenes del país. La nueva política establecida provocó que muchas de estas mujeres pertenecientes a las clases media y alta de la sociedad abandonaran la nación o el oficio. Siendo así, en comparación con la década precedente, se asiste a una ruptura y emerge una hornada de fotógrafas que hallan en la prensa diaria su principal medio de expresión.

La segunda sección del Catálogo -comprendida de 1986 en adelante- evidencia la importancia que cobra la fotografía desde la perspectiva artística. El establecimiento del Premio de Fotografía Contemporánea, Latinoamericana y del Caribe por Casa de las Américas, el Premio Nacional de Fotografía José Tabío, por el Ministerio de Cultura y la creación de la Fototeca de Cuba constituyen el botón de muestra de un período pro-fotográfico donde se percibe el afán de autonomía por parte de las(os) creadoras(es), así como la gestación de una nueva sensibilidad.

LH: ¿Existe alguna distinción desde el punto de vista estético o en cuanto a temáticas?

AD: Uno de los elementos que siempre me gusta esclarecer es por qué la importancia de realizar un estudio sobre las mujeres, en mi caso, las mujeres fotógrafas. En este sentido, ello no se debe a que desarrollen un arte distinto, con una sensibilidad diferente como algunos podrían suponer y suponen. Ellas no hacen un arte femenino. Quien aprecie las imágenes que históricamente han tomado podrá apreciar que no se trata de un arte diferente al realizado por los artistas hombres, sino complementario y que aquí se ha traído a la luz, se ha visibilizado. Las fotógrafas trabajan la fotografía de estudio, lo documental, lo experimental y lo instalativo. Asimismo, recurren a la fotografía para la documentación de otros hechos artísticos como el performance. Experimentan con el lenguaje e indagan en diferentes tópicos como el desnudo, la ancianidad, los espacios primarios de convivencia, lo efímero, la identidad y la introspección del sujeto. Además – y en ello radica a mi juicio uno de los principales valores de estudiar la producción artística  realizada por mujeres-  es posible apreciar obras donde se acercan a zonas temáticas y estilísticas donde se problematizan las subjetividades y universos femeninos.

LH: ¿Entonces no se debe hablar ahora mismo de una fotografía feminista?

AD: En Cuba hay una fotografía realizada por mujeres donde se abordan y/o se exploran los conflictos femeninos. La característica fundamental del arte feminista es su función política y en este sentido, las mujeres artistas deben interesarse por la participación consciente y activa en la vida cultural, porque el arte sea un medio, un instrumento desde el cual incidir sobre la realidad social. El arte feminista ha sido definido como un sistema de valores, una forma de vida donde resulta primordial contar la historia de las mujeres como forma de resistencia a una hegemonía patriarcal. Incluso, en aquellas obras donde se constatan tópicos del discurso de género es difícil hallar en la autora un posicionamiento político, un compromiso con la ideología feminista. Muchas hasta temen ser nominadas como tal o analizar su obra desde esta perspectiva debido a los estereotipos que rodean este sistema de pensamiento.

LH: ¿Dónde crees que se sitúen los principales desafíos de los estudios sobre feminismo en la actualidad?

AD: Creo que uno de los principales desafíos radica en la necesidad de acercarnos a los textos y reflexionar sobre los planteamientos que en estos se exponen. Con frecuencia me disgusto al escuchar a alguien decir que no es feminista por… y enunciar una amplia gama de etiquetas y prejuicios sobre el feminismo y las mujeres feministas.  Entiendo que debemos ser críticos(as) con las fuentes, desprejuiciados(as) y tomar de cada fundamento teórico aquellos elementos que posibiliten un mayor desenvolvimiento justo en nuestra sociedad. Por otro lado considero que aún constituye para nosotros(as) un desafío el desarrollo y fortalecimiento de redes y/o asociaciones que nos conecten, más allá de la posibilidad que brinda la celebración de estos eventos.

LH: ¿Cuál es para ti la importancia de realizar eventos de este tipo en una institución como la Casa de las Américas?

AD: La Casa de las Américas es una institución de altísimo prestigio nacional e internacional por ello, la celebración en su espacio de este tipo de eventos significa tener la oportunidad de visibilizar y de otorgar reconocimiento a la historia de las mujeres en nuestro país y en el continente.

Aldeide Delgado, además, se especializa en los temas de género, racialidad y fotografía dentro de las artes visuales cubanas. Ahora mismo se encuentra trabajando en la concreción del Catálogo de fotógrafas cubanas y al mismo tiempo ha iniciado un estudio sobre la visualidad de las mujeres negras desde diferentes expresiones artístico-culturales.

Notas:
Este artículo fue publicado originalmente en el sitio La Ventana de la Casa de las Américas.
Cada artículo expresa exclusivamente las opiniones, declaraciones y acercamientos de sus autores y es responsabilidad de los mismos. Los artículos pueden ser reproducidos total o parcialmente citando la fuente y sus autores.
Imágenes destacadas en el artículo:
Cirenaica Moreira. Abajo estoy despierta. Serie Con el empeine al revés. 2003-2006. Fotografía digital. © Cirenaica Moreira. Cortesía de la artista.
2018-09-03T15:28:25+00:00
error: El contenido está protegido!!!
Este sitio web utiliza cookies y servicios de terceros. Configuración Aceptar