GEMIDOS SILENTES. MARCAS DEL ZAMBRÁN MILITAR

Yenny Hernández Valdés / La Habana, 2016.

La fotografía siempre ha estado fascinada por las alturas y los sumideros de la sociedad.

Susan Sontag.

El análisis, la hondura investigativa, el bosquejo acucioso resulta aspecto meritorio de un arduo proceso de documentación que tiene en su haber la praxis fotográfica. Más aun cuando es realizada tal pesquisa desde la condición femenina y atrevida de una artista cubana que indaga, sin especulación ni disimulos, en el complejo universo militar. Me refiero a la joven fotógrafa Khadis de la Rosa (Ciego de Ávila, 1991), quien ha puesto de modo asequible en la céntrica Fototeca de Cuba, del 7 de octubre al 7 de noviembre, su más reciente muestra personal Punciones, resultante de su tesis de licenciatura del Instituto Superior de Arte (ISA).

Es harto conocido cuán complejo ha resultado a lo largo de los años el posicionamiento de la mujer activa y pensante dentro de la sociedad. No solo entendida en su condición de sujeto independiente; sino como ente capacitado, entregado, abnegado a la causa que defiende y con la que se identifica: mujer intelectual, deportista, doctora, obrera, artista, campesina, ama de casa, profesora y todas las demás ramas sociales de desenvolvimiento. Dentro de todo este bagaje también está la mujer militar, oficial, soldado, cadete, capitana, generala. Esa mujer que se viste de uniforme verde, con insignia en los hombros y vista al frente.

Precisamente, Khadis de la Rosa entabla un diálogo entre esos dos picos supuestamente ajenos y opuestos uno del otro: la fémina y lo militar. Y no solo pone en evidencia, a la mera interpretación del receptor, la ambivalencia que por tiempo ha existido sobre la mujer y el entorno militar, la puesta en duda de su sexualidad y feminismo, su supuesta debilidad física principalmente en comparación con el hombre militar. Hay en sus piezas un evidente cuestionamiento sobre la indumentaria, los principios a seguir incondicionalmente una vez que formas parte de tal sistema. Y todo ello, a su vez, lo proyecta en franca alusión a prácticas sexuales y sociales que encorvan al sujeto en un estado perenne de sumisión. Por ejemplo el zambrán, cual corsé fetiche que siluetea la figura femenina (Corset, 2011), o como látigo que provoca el dolor-placer de los juegos eróticos (Alianza, 2015), o los casquillos de balas (Sabbat, 2015), dispuestos conscientemente en puntos activos, que reafirman el carácter incisivo sobre el cuerpo femenino “buscando re-direccionar el flujo vital del mismo”.[1]

Sin embargo, hay algo notable en todo ello que ha llevado a Khadis de la Rosa a explorar como antropóloga el entorno militar, y es que hay de manera punzante una tradición familiar detrás, que con los años ha activado ciertas inquietudes de experiencias vividas. Explorar este universo, aterrizado en el contexto cubano y entendiendo sus peculiaridades tan ostentas, supone una actitud osada a la vez que interesante. No es solo el hecho de indagar y arribar a conclusiones determinadas desde la postura que se tenga para ello; sino proyectar y ofrecer desde los predios artísticos tales pesquisas. Súmesele que Khadis no lo hace desde el mero interés por interpretar todo lo relacionado con este medio, sino que hay una conexión enérgica que late entre ella y lo militar y que proviene del núcleo más consanguíneo e inmediato: sus padres. Precisamente ella lo ha ofrecido a través de la fotografía, y vale decir que de un modo admirable técnica y conceptualmente en Punciones. “Los pequeños espacios de libertad que la persona encuentra en su relación con la sociedad moderna, son encaminados en la muestra desde una mirada que se me antoja debe incluirse en los predios de la sociología visual, de la mejor sociología visual”.[2]

Sin dudas hay una postura de género sensible en Punciones, un ejercicio crítico que cuestiona una tradición que va más allá de lo consanguíneo, que se extiende a un nivel macro social y que proyecta decididamente en sus piezas, siempre con un tamiz elegante en cada una. Es interés manifiesto deconstruir ese referente a partir de imágenes, con toda una escenografía preparada y para nada gratuita, para intentar explicar visualmente –y a mi entender lo logra– su perspectiva crítica al respecto.

Citas:
[1] Statement de la obra Sabbat (2015). Dossier de Khadis de la Rosa.
[2] Acosta de Arriba, Rafael. Palabras al catálogo de la exposición personal Punciones, de la fotógrafa Khadis de la Rosa. La Habana, 7 de octubre al 7 de noviembre de 2016.
Notas:
Este artículo fue publicado originalmente en el sitio Art OnCuba el 17 de noviembre de 2016.
Cada artículo expresa exclusivamente las opiniones, declaraciones y acercamientos de sus autores y es responsabilidad de los mismos. Los artículos pueden ser reproducidos total o parcialmente citando la fuente y sus autores.
Sobre la autora:
Yenny Hernández Valdés es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Trabaja como especialista en Promoción Cultural en el Palacio del Segundo Cabo: Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales entre Cuba y Europa. Ganó una Mención honorífica otorgada por la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) en el concurso Incentivo a Jóvenes Críticos 2016. Textos suyos pueden encontrarse en el boletín Noticias de Arte Cubano, Cuban Art News, CdeCuba, Art on Cuba, La Jiribilla, entre otros.
Imágenes destacadas en el artículo:
Khadis de la Rosa. Sabbat, 2015. Fotografía digital. 61 x 200 cm. © Khadis de la Rosa. Cortesía de la artista.
Khadis de la Rosa. Prototipo No. 1. Serie Corset, 2011. Fotografía digital. 61 x 80 cm. © Khadis de la Rosa. Cortesía de la artista.
Khadis de la Rosa. Tamiz, 2016. Fotografía digital. 50 x 60 cm. © Khadis de la Rosa. Cortesía de la artista.

Yenny Hernández Valdés / La Habana, 2016.

La fotografía siempre ha estado fascinada por las alturas y los sumideros de la sociedad.

Susan Sontag.

El análisis, la hondura investigativa, el bosquejo acucioso resulta aspecto meritorio de un arduo proceso de documentación que tiene en su haber la praxis fotográfica. Más aun cuando es realizada tal pesquisa desde la condición femenina y atrevida de una artista cubana que indaga, sin especulación ni disimulos, en el complejo universo militar. Me refiero a la joven fotógrafa Khadis de la Rosa (Ciego de Ávila, 1991), quien ha puesto de modo asequible en la céntrica Fototeca de Cuba, del 7 de octubre al 7 de noviembre, su más reciente muestra personal Punciones, resultante de su tesis de licenciatura del Instituto Superior de Arte (ISA).

Es harto conocido cuán complejo ha resultado a lo largo de los años el posicionamiento de la mujer activa y pensante dentro de la sociedad. No solo entendida en su condición de sujeto independiente; sino como ente capacitado, entregado, abnegado a la causa que defiende y con la que se identifica: mujer intelectual, deportista, doctora, obrera, artista, campesina, ama de casa, profesora y todas las demás ramas sociales de desenvolvimiento. Dentro de todo este bagaje también está la mujer militar, oficial, soldado, cadete, capitana, generala. Esa mujer que se viste de uniforme verde, con insignia en los hombros y vista al frente.

Precisamente, Khadis de la Rosa entabla un diálogo entre esos dos picos supuestamente ajenos y opuestos uno del otro: la fémina y lo militar. Y no solo pone en evidencia, a la mera interpretación del receptor, la ambivalencia que por tiempo ha existido sobre la mujer y el entorno militar, la puesta en duda de su sexualidad y feminismo, su supuesta debilidad física principalmente en comparación con el hombre militar. Hay en sus piezas un evidente cuestionamiento sobre la indumentaria, los principios a seguir incondicionalmente una vez que formas parte de tal sistema. Y todo ello, a su vez, lo proyecta en franca alusión a prácticas sexuales y sociales que encorvan al sujeto en un estado perenne de sumisión. Por ejemplo el zambrán, cual corsé fetiche que siluetea la figura femenina (Corset, 2011), o como látigo que provoca el dolor-placer de los juegos eróticos (Alianza, 2015), o los casquillos de balas (Sabbat, 2015), dispuestos conscientemente en puntos activos, que reafirman el carácter incisivo sobre el cuerpo femenino “buscando re-direccionar el flujo vital del mismo”.[1]

Sin embargo, hay algo notable en todo ello que ha llevado a Khadis de la Rosa a explorar como antropóloga el entorno militar, y es que hay de manera punzante una tradición familiar detrás, que con los años ha activado ciertas inquietudes de experiencias vividas. Explorar este universo, aterrizado en el contexto cubano y entendiendo sus peculiaridades tan ostentas, supone una actitud osada a la vez que interesante. No es solo el hecho de indagar y arribar a conclusiones determinadas desde la postura que se tenga para ello; sino proyectar y ofrecer desde los predios artísticos tales pesquisas. Súmesele que Khadis no lo hace desde el mero interés por interpretar todo lo relacionado con este medio, sino que hay una conexión enérgica que late entre ella y lo militar y que proviene del núcleo más consanguíneo e inmediato: sus padres. Precisamente ella lo ha ofrecido a través de la fotografía, y vale decir que de un modo admirable técnica y conceptualmente en Punciones. “Los pequeños espacios de libertad que la persona encuentra en su relación con la sociedad moderna, son encaminados en la muestra desde una mirada que se me antoja debe incluirse en los predios de la sociología visual, de la mejor sociología visual”.[2]

Sin dudas hay una postura de género sensible en Punciones, un ejercicio crítico que cuestiona una tradición que va más allá de lo consanguíneo, que se extiende a un nivel macro social y que proyecta decididamente en sus piezas, siempre con un tamiz elegante en cada una. Es interés manifiesto deconstruir ese referente a partir de imágenes, con toda una escenografía preparada y para nada gratuita, para intentar explicar visualmente –y a mi entender lo logra– su perspectiva crítica al respecto.

Citas:
[1] Statement de la obra Sabbat (2015). Dossier de Khadis de la Rosa.
[2] Acosta de Arriba, Rafael. Palabras al catálogo de la exposición personal Punciones, de la fotógrafa Khadis de la Rosa. La Habana, 7 de octubre al 7 de noviembre de 2016.
Notas:
Este artículo fue publicado originalmente en el sitio Art OnCuba el 17 de noviembre de 2016.
Cada artículo expresa exclusivamente las opiniones, declaraciones y acercamientos de sus autores y es responsabilidad de los mismos. Los artículos pueden ser reproducidos total o parcialmente citando la fuente y sus autores.
Sobre la autora:
Yenny Hernández Valdés es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Trabaja como especialista en Promoción Cultural en el Palacio del Segundo Cabo: Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales entre Cuba y Europa. Ganó una Mención honorífica otorgada por la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) en el concurso Incentivo a Jóvenes Críticos 2016. Textos suyos pueden encontrarse en el boletín Noticias de Arte Cubano, Cuban Art News, CdeCuba, Art on Cuba, La Jiribilla, entre otros.
Imágenes destacadas en el artículo:
Khadis de la Rosa. Sabbat, 2015. Fotografía digital. 61 x 200 cm. © Khadis de la Rosa. Cortesía de la artista.
Khadis de la Rosa. Prototipo No. 1. Serie Corset, 2011. Fotografía digital. 61 x 80 cm. © Khadis de la Rosa. Cortesía de la artista.
Khadis de la Rosa. Tamiz, 2016. Fotografía digital. 50 x 60 cm. © Khadis de la Rosa. Cortesía de la artista.
2018-09-03T15:27:52+00:00
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